Antibióticos y odontología

Mucho ha llovido desde que, en 1942, la penicilina G se convirtiese en el primer antibiótico de éxito terapéutico utilizado en clínica, revolucionando así el tratamiento de las enfermedades infecciosas en la primera mitad del siglo XX. Desde entonces, la medicina ha ido evolucionando junto a la sociedad a pasos agigantados y, actualmente, el uso de antibióticos está ampliamente generalizado.

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Pero, ¿Qué son exactamente los antibióticos? Los antibióticos son sustancias (obtenidas de actinomicetes, bacterias u hongos, o bien de síntesis química) que, actuando sobre otros microorganismos, son capaces de suprimir su crecimiento y multiplicación (acción bacteriostática) o provocar su lisis o destrucción (acción bactericida).

Y, ¿Qué pasa cuando abusamos? Según explican la Dra. Vanessa Blanc y el Dr. Rubén León, del departamento de Microbilogía de Dentaid, “el abuso de las terapias antimicrobianas, las prescripciones incorrectas y la facilidad con la que las bacterias se adaptan a estas moléculas generando resistencias son los principales factores que han inducido a la inutilidad de muchos de los antibióticos desarrollados en el siglo pasado y también recientemente”.

¿Cuál es su papel en el campo de la odontodología?

“El desbridamiento mecánico del biofilm dental y la eliminación de los factores locales irritantes son la base de las terapias periodontales, pero estas acciones tienen limitaciones, como la incapacidad de acceder a las zonas profundas y/o a bolsas irregulares, de eliminar patógenos de ciertos nichos y efectos secundarios no deseados como la recesión gingival, la pérdida de esmalte y/o dentina, las sinestesias, etc.

Antibioticos

Así, el uso de antibióticos se aplica para algunas formas de periodontitis y en ciertos pacientes. En tratamientos preventivos, la profilaxis antibiótica se ha justificado en un intento de prevenir las bacteremias y una posible endocarditis bacteriana. No obstante, actualmente cada vez más investigadores abogan por realizar una revisión de los criterios de profilaxis antibiótica, sobre todo si tenemos en cuenta que estadísticamente la probabilidad de causar endocarditis infecciosa con una extracción, incluso en pacientes con cardiopatías, es de 1 entre 3.000. Además, estos autores recomiendan el uso de antisépticos orales eficaces para evitar la sobreexposición del paciente a antibióticos que, por otra parte, son cada día de eficacia más cuestionada”, concluyen Blanc y León.

Hoy en día, los antibióticos más utilizados en odontología son los antibióticos B-lactámicos (para el tratamiento de infecciones causadas por enterobacterias), el Metronidazol (una molécula de síntesis química para el tratamiento de infecciones producidas por Porphyromonas gingivales), los macrólidos para los alérgicos a los B-lactámicos, y las Lincosamidas (que son principalmente bacteriostáticas y su actividad bactericida depende de su concentración).

Fuente: Revista Expertise nº 13

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