La pérdida auditiva

La disminución de la audición es un proceso gradual, muchas veces engañoso, porque es indoloro y se reconoce cuando existe desde hace tiempo. Está relacionado con el pasar de los años y causado, como en el caso de la vista, por el envejecimiento de los órganos.

Al principio no nos lleva a la desaparación de todos los sonidos sino de algunos.

El hipoacúsico pierde palabras y frases ya que no las entiende o las confunde, pero también porque advierte, al mismo tiempo, el aumento de los ruidos en la base frecuencias (electrodomésticos, tráfico, vocerío), que se vuelven molestos. Escuchar cuando hay ruido es la mayor dificultad.

Si una conversación tiene lugar entre el tráfico, en coche, o si más de una persona hablan a la vez, en cenas o reuniones, entender bien se convierte en una pesadilla y la sensación de estar incómodo se convierte en algo insoportable.

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La hipoacusia es la pérdida parcial de la capacidad auditiva. Es la pérdida auditiva de superficial a moderada en uno o ambos oídos; esta pérdida es menor de 70 decibelios.
 Hipoacusia transmisiva
Afecta al oído externo o al oído medio, es decir, a las partes del oído anteriores a la transmisión mecánica del sonido. Las personas afectadas por este tipo de pérdida oyen todos los sonidos a bajo volumen, independientemente de la frecuencia. Experimentan la sensación de tener los oídos tapados y hablan en voz baja porque se oyen a ellos mismos en voz muy alta.
Hipoacusia neurosensorial
Afecta al oído interno, que pierde la capacidad de transformar las vibraciones sonoras en impulsos nerviosos. Las personas que padecen este tipo de hipoacusia oyen pero no entienden; no reconocen los sonidos.
Hipoacusia mixta
Se constata cuando la lesión afecta simultáneamente al oído medio y al oído interno, es decir, cuando se suman los efectos de ambas pérdidas.
Hipoacusia central
El centro del sentido del oído está situado en el cerebro. En ocasiones, los sonidos enviados por el oído llegan al cerebro pero no son interpretados correctamente. En estos casos se habla de sordera central.
Acúfenos
Se llama así a los ruidos, sonidos y silbidos molestos que oyen las personas que tienen este problema. Puede estar asociado a una hipoacusia. Si bien este problema no implica una pérdida de oído, los acúfenos crean graves dificultades de comunicación porque enmascaran las palabras y los sonidos del ambiente.
Salvo en casos excepcionales, la hipoacusia no es un proceso repentino, sino que se instaura de manera lenta y progresiva, de forma que se va adquiriendo una especie de costumbre a oír mal que dificulta el reconocimiento del problema auditivo.
Los primeros síntomas de una pérdida auditiva son:
La necesidad de hacerse repetir partes del discurso
La persona hipoacúsica pierde palabras o frases del discurso porque no las entiende o las confunde, a la vez que adquieren especial relevancia sonidos de baja frecuencia (electrodomésticos, tráfico, etc.), que le resultan muy molestos.
La dificultad en las relaciones interpersonales
Si varias personas hablan a la vez o si se conversa en medio del tráfico o dentro de un coche, entender le resulta difícil.
Los errores de comprensión en la conversación
Los primeros tonos que dejan de oírse son los altos. Las palabras contienen frecuencias bajas (por ejemplo, las vocales, A-E-I-O-U) y altas (principalmente algunas consonantes, como C-S-F-Z). Si al pronunciarse la palabra ESFUERZO el hipoacúsico no oye las consonantes S, F y Z (porque la frecuencia es alta), éste entenderá la palabra HUERTO.
El malestar y el estrés
La dificultad para entender ciertas palabras durante una conversación supone un obstáculo para la vida social.
La dificultad para entender a los niños
porque tienen la voz más aguda, es decir, hablan con tonos altos.
La necesidad de subir el volumen de la televisión
El oído puede verse afectado por una larga serie de factores.
Edad
Según las estadísticas, más del 30 % de la población española mayor de 65 años sufre déficits auditivos más o menos graves. Se trata de uno de los trastornos más comunes en la tercera edad.
Ruido
El ruido es la primera causa de invalidez profesional. La ensordecedora columna sonora de todos los días es, además de molesta, dañina. Repercute gravemente no sólo en el oído sino en todo el organismo, provocando hipertensión, taquicardia, arritmia, ardor de estómago, tensión muscular, trastornos intestinales, etc.
Herencia
Aproximadamente un tercio de los déficits auditivos de nacimiento se imputa al gen conexina-26. Si en la familia se han dado casos de hipoacusia, la probabilidad de transmitirla a los hijos es alta. Así, un matrimonio de hipoacúsicos debería consultar al audiólogo o al especialista en enfermedades hereditarias.
Infecciones
Diferentes enfermedades provocadas por bacterias o virus (escarlatina, rubeola, meningitis, etc.) pueden dañar el oído y provocar pérdidas auditivas más o menos graves. La otitis es una enfermedad frecuente en la infancia que, en caso de no tratarse, puede derivar en hipoacusias irreversibles.
Otosclerosis
Este nombre designa una enfermedad que compromete la movilidad de los huesecillos del oído medio. Las vibraciones que se transmiten al oído interno pierden eficiencia y la capacidad auditiva se reduce.
Fármacos, alcohol y tabaco
Se ha constatado que ciertos fármacos pueden producir un efecto nocivo en el oído, por lo que se consideran “ototóxicos”. El alcohol y el tabaco pueden provocar asimismo daños en el oído.
Para más información puede acudir a nuestro centro auditivo Aifon Lacalle situado en Fernando el Católico 41.
Para oír con detalle… Aifon Lacalle!!!
Fuente: Amplifon

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